Semana de cerrar, sentir… y volver a empezar

Esta semana se cierra el ciclo del invierno y entramos en el equinoccio de primavera.

Para mí, este invierno ha sido un tiempo especialmente significativo. Un tiempo de recogimiento, de mirar hacia dentro, de ir tomando conciencia de aspectos que antes no veía con claridad.

El último eclipse ha hecho emerger en mí una mayor conciencia sobre ciertos pensamientos que tienden a repetirse, acompañados también por mi propio proceso terapéutico y la práctica meditativa, que ha sido clave para comprender de dónde venían y de qué me estaban protegiendo.

De alguna manera, siento que algo ha estado moviéndose en lo profundo durante estas últimas semanas.

Este jueves, la Luna Nueva marca un inicio de ciclo, pero al darse en Piscis —el último signo del zodiaco— también habla de un cierre profundo.

Un cierre que, al menos en mi experiencia, no es del todo claro.

Lo siento más bien como una disolución interna, como si algo se estuviera cerrando desde dentro, acompañado de cierta confusión, de emociones difíciles de nombrar, incluso de una profunda tristeza y nostalgia.

Piscis abre la sensibilidad, disuelve límites y nos conecta con partes más profundas de nuestro mundo interno.

Y casi al mismo tiempo, con el equinoccio de primavera, el Sol entra en Aries.

Ahí aparece otra energía completamente distinta.

Más directa.
Más vital.
Más de inicio e impulso.

En mí se manifiesta como una especie de impulso que quiere salir, moverse, comenzar algo nuevo. Y lo vivo también de una forma muy personal, porque mi propio Sol está en Aries y mi cumpleaños se acerca.

Es como si algo dentro ya estuviera listo para empezar.

Por un lado, Piscis, que me invita a parar, a sentir, a soltar, a permitir que algo se disuelva.

Y por otro, Aries, que me empuja a salir, a iniciar, a dar el paso.

Y en medio de ambas aparece un lugar muy interesante:
ese “vacío fértil” donde aparentemente no hay nada que hacer.

Donde solo queda observar, confiar y permitir que los procesos internos se vayan ordenando de forma orgánica.

E incluso ahí, también aparece mi impaciencia.
Ese impulso interno que llevo dentro y que quiere movimiento, hacer y adelantarse al proceso.

Siento que todo esto también tiene que ver con que este movimiento me está tocando directamente el eje 2–8 de mi carta natal, un eje que habla de seguridad y valor personal, pero también de transformación, de procesos internos profundos y de lo que se mueve en nosotros más allá de lo que controlamos.

Por momentos aparece una apertura emocional difícil de explicar. Y al mismo tiempo, una fuerza muy clara que empuja a avanzar.

Quizá esta semana no trata tanto de entender lo que está pasando, sino de permitirlo.

En este estado de no saber qué, me viene constantemente una frase que me decía mi querido maestro zen Rafael Redondo:

“Déjate en paz y deja que la vida te pastoree… confía”

🌱 Equinoccio de primavera

Que este nuevo ciclo traiga claridad, conciencia, renovación
y nuevos comienzos.

Fran Sierra

Astrólogo humanista, y trabajo la astrología como una herramienta de autoconocimiento y transformación.

Fran Sierra, astrología humanista en Getxo
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.